C15: Todo fue con el propósito de ayudar.
Al día siguiente, Kisa fue llevada a una habitación que tenía paredes grises y una luz fría que pendía del techo, iluminando el espacio de manera opresiva. Kisa tomó asiento en una silla metálica frente a una mesa, con las manos cruzadas frente a ella. Llevaba la misma ropa del día anterior, ligeramente arrugada, y sus ojos reflejaban cansancio. Frente a ella, un oficial con rostro serio y voz calmada revisaba unos papeles antes de iniciar la conversación.
Un segundo oficial, con una grabadora