—Pero, Coral... —Katherine intentó hacer recordar a Royal que la habían amenazado usando a su hija.
—Coral estará bien, no te preocupes por ella —aseguró el CEO—. Como ya te he dicho, el que se atreva a ponerle la mano encima a mi hija, la pagará caro. Cualquiera que tenga el descaro de pensar siquiera en separarla de mí, tendrá que pasar primero sobre mi cadá-ver para lograr tal cosa. Tendrá que lidiar conmigo, y eso no será nada fácil. Por lo tanto, enfréntate a tus padres sin miedo, que mi h