Narrador omnipresente
Curthwulf salió rápidamente de la habitación y sonriendo, corrió hasta la suya, donde cerrando todas las ventanas, entró al baño casi del mismo grande que la habitación y deseando hacerla sentir feliz, tomo todo tipo de esencias relajantes que tenía y preparo la tina, con una sola cosa en mente: hacerla feliz.
No sabía su pasado totalmente. Creía que, si lo sabía, pero, al ver sus heridas ahora, sabía que se había perdido de una gran parte y muy importante de su vida. Una