Tres días después
Nuevamente, nos mudábamos, pero esta vez, no había lobos persiguiéndonos. Por lo que, podíamos movernos con tranquilidad. Zaid, estaba terminando la clase con profesores particulares, mientras yo terminaba la maleta para marcharnos.
Aunque lo único que me llevaba era las cosas de aseo y ropa que ya había usado, para no tener que seguir usando la ropa nueva que preparan para mí. Ya que, después de haber rechazado la suplica del señor Holftmann, no puedo estar tomando todo lo q