Salir fue un rotundo fracaso para mí. La compañía del señor Holftmann impide que pueda despejar mi mente de ese problema que él tiene y solo yo puedo solucionar de una forma.
Así que, la salida que sería para ello, queda en el olvido al convertirse en una tercera cita donde por hacerme sentir mejor, ha comprado todo tipo de cosas locales que, sin duda, han emocionado a Zaid.
El señor Holftmann, me sonreía y hablaba de cosas que sabía de este lugar, mientras yo asentía atenta a su explicación,