Manejo rápidamente, mientras el señor Holftmann suplica que me detenga. Pero en realidad, no lo hago. He estado pasando por mucho y solo hacer algo que despeje mi mente como esto, me va a calmar.
El pequeño Zaid aplaude emocionado mientras conduzco como si fuera un cohete y yo agradezco que mi hermana no esté cerca o me mataría, sonriendo genuinamente. Los recuerdos que no me dejaban mantenerme tranquila, no vienen a mi mente y yo sonrío por sentirme libre.
— Si no se detiene ahora, saltaré del