La respuesta del señor Holftmann, se sentía bastante irreal para mí, pero, ver como tosía, me decía que no mentía. Realmente, no haber tenido sexo con él, había causado todo ese problema de salud que lo atormentaba.
— No puede ser posible… — murmuro en un hilo de voz.
— Esta es mi realidad, Charlotte. Los lobos somos feroces y despiadados en la guerra, pero el amor nos vuelve como campanita, donde si me rechaza la persona que he intentado conectar, solo voy a adelantar mi momento de muerte. — d