Sabía que un hombre como el señor Holftmann pesaría, su altura y musculatura, me lo decía, pero, comprobar esto por mi cuenta, hace que mis sospechas, me hagan doler el cuerpo. Bueno, en realidad es la confirmación de eso pensamientos que asustan a Zaid.
— ¡Tía! — grita el pequeño que ve como por tratar de impedir que el señor Holftmann se golpee, termino siendo el amortiguador de su cuerpo.
— ¡Señora! — gritan los hombres que de inmediato, me quitan el cuerpo del señor Holftmann.
Al no sentir