La angustia invadía por completo a Charlotte, quien sabía que la mentira de que estaba bañando a Zaid u otra mentira, desaparecería si Gustav veía que su cadena hacía falta. Pero, debía esforzarse en darle tiempo al pequeño que sin saber hacia dónde se dirigía, se movía con cuidado de no hacer ruido.
— ¿Estás en el baño, Charlotte?
— Estamos los dos aquí, estoy dándole una ducha al pequeño — comenta Charlotte mientras deja caer el agua.
— Necesito que salgan rápido, tengo que hablar algo contig