El tiempo corría en contra de ellos, sabía que no podía perder más el tiempo y eso desesperaba a Charlotte, quien escasamente se podía concentrar en “su luna de miel” con su esposo ansioso.
— No ha pasado nada extraordinario, creo que lo ha notado, ¿Qué vamos a hacer? — pregunta Curthwulf, mientras toma café en una de las plazas del pueblo.
— Debemos ser pacientes, apenas es el primer día haciendo esto, seguramente debe estar pensando que es una trampa y por eso, está siendo precavido. Esperemo