Charlotte, se detuvo ante la propuesta. Había escuchado de muchas propuestas, pero, ninguna de estas se relacionaba a la orilla del mar mientras follaban con la luna de testigo. Pero, allí estaba, completamente penetrada por su miembro, mientras el hombre con labios hinchados y ojos claros, le pregunta una vez más.
— ¿Puedo ser tu esposo?
— Curthwulf…
— Déjame ser tu esposo, por favor. Te aseguro que será una buena decisión. — dice Curthwulf mientras su respiración agitada y su corazón galopand