Narra Charlotte
Por más que intentaba calmarme, no podía hacerlo. Aunque había dicho que no iba a preocuparme por él y que no me importaba, con cada minuto que pasaba, la preocupación aumentaba, al igual que el arrepentimiento por cómo había terminado la noche.
Uno a uno, fui sirviendo a los hombres lobos y los niños, cuando el tiempo pasó y vi que eran las diez de la mañana y Curthwulf no regresaba, decidí dejar mi orgullo y servirle el mismo, después de haber confirmado que los niños ya había