El día de la boda había llegado, era el gran día para Samantha y Gerald, ambos se sentían felices, pero al mismo tiempo nerviosos, una serie de mezclas de emociones pasaban por sus cuerpos, incertidumbre, miedo, felicidad, eran tantas las sensaciones que aceleraban a mil por hora sus corazones. Samantha se sentía nerviosa e Isabel se dio cuenta.
- Samantha, dime ¿qué es lo que te sucede? ¿Acaso no estás feliz? - Preguntó Isabel.
- Por supuesto que lo estoy amiga, solo que me aterra ¿Sabes? ¿Y s