El teléfono repicó varias veces, pero Samantha nada que contestaba, Gerald decidió llamar a su ama de llaves para que le pasara a Samantha y pudiera hablar con ella.
— Señora Keane, el señor White quiere conversar con usted — Exclamó el ama de llaves.
— ¡No! Dile que estoy dormida o invéntale alguna otra excusa. No quiero hablar con nadie — Exclamó en voz alta.
Samantha no quería conversar ni siquiera con el CEO, estaba muy triste y deprimida. Gerald había escuchado lo que había dicho, así que