El misterio de la habitación prohibida quedó suspendido en el aire denso del ala oeste, pero el aburrimiento, la curiosidad insatisfecha y una extraña tensión que Bianca sentía en el pecho la empujaron a buscar una vía de escape. Quería sacudirse la pesadez de la mansión. Se dirigió a su habitación , se deshizo de la ropa elegante y seleccionó un sexy traje de baño de dos piezas en color negro —uno de los tantos lujos que ahora llenaban su armario—. Con el cabello recogido en un moño alto y la