Capítulo XXXI. La presentación de la Guerrera Blanca y la Diosa Flaithius I. La furia del Beta.
Arcel.
-“¡Maldita sea! ¿por qué nunca hacen lo que se les dice?, siempre toman sus propias decisiones.”- la rabia en mi interior iba creciendo, no entendía que veía de maravilloso esas malditas mujeres en exponerse al peligro, en especial la suya.
Se que soy ilógico con la diosa y ella, se tendrán que enfrentar al mayor de los peligros existentes, pero allí estaré yo, a su lado, para protegerla, con mi vida si fuera necesario, pero no, a esa mujer… a esa maldita loba blanca, le encantaba la adr