Capítulo VI. El autocontrol de un Alfa.
Arcel.
- “Estas muerto Isaak”- vi cómo tras mi gruñido, mi Beta se contraía, en señal de arrepentimiento. -” ¿Quién te crees tú que eres para despreciar a tu mate?”- le dije mentalmente hirviendo de ira.
Sabía que mi ira iba dirigida a Isaak, no sólo porque fuera tan estúpido como para rechazar a la pareja que la diosa luna le había entregado, cuando en estos días eso era más que un regalo, sino porque según me había contado mi lobo, la loba de mi luna, asumía que esa humana era su manada, po