Lyra estaba sentada en un amplio espacio verde, el sol penetraba a través de las copas de los arboles y lograba teñir un paisaje verdaderamente mágico. Casi irreal.
Aquella era la primera vez en mucho tiempo que se sentía tan relajada y tranquila, incluso podría llegar a decirse que feliz.
—¿Tienes hambre?—pregunto una voz de madianoche detrás de ella.
La princesa giro la cabeza, allí se enontraba Aegon, con una sonrisa tirando de sus labios mientras la miraba directamente a los ojos, de manera