Lyra estaba agotada, tanto que cuando subio a su habitacion luego de una magnifica ducha, su cuerpo apenas rozo la superficie de la cama y el sueño la reclamo. Damino fue por ella unos minutos mas tarde para asegurarse que se encontraba bien, pero ya le habían ganado.
Aegon estaba allí, observándola con los brazos cruzados sobre su pecho y la mirada dorada fija, inamovible clavada en ella, mientras contaba sus respiraciones.
—¿Cómo se encuentra?—susurro el príncipe cruel, mientras avanzaba un p