Mundo ficciónIniciar sesión—Esto es una mala idea, Aegon—dijo ella con los labios apretados en una fina línea blanquecina.
El príncipe dorado mantuvo su sonrisa en los labios, mientras le colocaba el casco sobre su cabeza y se aseguraba de que este quedara bien sujeto. Su mirada era de puro orgullo masculino, mientras la contemplaba completamente.
—Claro que no, cariño… ¿Confias en mi?—ronroneo el con aquellos ojos dora







