Lyra observo a ambos hombres, de uno en uno, mientras sentía como todo su mundo se venía abajo.
—No llores, Lyra—dijo Aegan, su voz sonando gangosa, mientras la observaba directamente a los ojos.
—Lo lamento… esta no era mi intención—hablo Damino, avanzando hacia ellos con cierta dificultad.
El veneno actuaba lentamente, devorando todo a su paso. Sin embargo, el enojo y la rabia dentro de la princesa iba aun mas rápido, con mayor violencia.
Lyra clavo su mirada en el príncipe cruel. No había un