Lyra trago duro, incapaz de creer lo que estaba escuchando. Pero por la reacción de Damino y Aegan comprendio que era verdad. Ellos iban a matar a alguien o serian ello los que acabarían muertos.
Sin pensarlo dos veces, Aegan, guiando aquella carabana desesperada, salió del lugar, intentando captar con su olfato algún rastro de las personas. Damino, junto a el, realizaba el mismo intento. Mientras tanto, Lyra se limitaba a mover las piernas con notable dificultad, sintiendo como su corazón lati