Decir que no le preocupaba Andrew con el alcohol sería mentir, pero Hannah era muy consciente de que él debía haber bebido muchas veces con sus amigos antes. Entre ellos y ella, la presencia más reciente en su vida era la suya, y tenía que controlar esos pequeños impulsos de protegerlo cuando no era necesario.
En su mente también bailaban los hechos de más temprano, sus palabras y, cómo no, sus secretos.
Mientras acomodaba la cama de Ali para que se fuera a dormir, poco después de las nueve de