Capítulo 34. Doble amenaza.
Al regresar a la cabaña, descubrieron que Ryan aún no había llegado. Alana, más que angustiarse, lo que hizo fue enfadarse, pero intentó controlar sus emociones para hablar con su padre. Necesitaba ponerlo al día de lo que sucedía y prepararlo.
Aaron y Maddox se quedaron afuera. Ambos comprendían que era hora de conversar.
—Debemos advertir a las manadas lo que está sucediendo en esta isla —propuso Aaron, fijando su atención en las montañas.
—Ellos tienen sus propios problemas. Si les avisamos