Capítulo 27. Realidad de la raza.
Alana estaba encendida por la rabia, pero se esforzó por mantenerse serena sentada en el sillón mientras Maddox hacía una llamada, ubicado junto a ella.
La mantenía vigilada para evitar que saliera de la casa en busca de su hermano. Estaba tan furiosa que, aunque le resultaba imposible transformarse en loba y sus garras y colmillos no se mostraban por completo, igual era un peligro para los humanos.
—Es una provocación —aportó Aaron, quien ya se había curado del rasguño que la loba le había oca