Capítulo 13. Dos alfas y una hembra.
Maddox llegó al restaurante con la inquietud corriendo por sus venas. No le gustó alejarse de Alana, pero entendió que lo que le sucedía con esa loba era preocupante.
Tan solo tenía unas horas a su lado y ya la sentía como una parte importante de su ser. Su cercanía lo serenaba y excitaba al mismo tiempo.
Lo peor de todo, era experimentar ese poder de autoridad que ella ejercía sobre él, dominándolo como si fuese un cachorrito. Su influencia resultaba más imponente que la de su alfa.
Eso no le