Akira regresó a su habitación. Se acercó hasta al pequeño estante, tomó uno de los libros casi al azar. Se acomodó en su cama y abrió el libro.
Comenzó a leer, mas no lograba concentrarse. Repasó una y otra vez las mismas líneas y sin embargo, apenas unos segundos más tarde no tenía ni la menor idea de lo que acababa de leer.
Con un leve suspiro cerró el libro y lo dejó sobre su regazo.
La conversación que acababa de mantener con Hana seguía dando vueltas en su cabeza. Nunca la había visto