Kenji miró a su hermano con asombro al escuchar las palabras de su socio.
Masaki respiró hondo antes de responderle. Tenía que cuidar lo que había construido durante esos veinte años.
—Tiene razón, señor Tanaka —dijo Masaki—. Les ofrezco mis disculpas. Debí manejar esta situación de otra manera. Les aseguro que tomaré las medidas necesarias para resolver este asunto.
El hombre asintió, aunque su expresión dejaba ver claramente que no estaba del todo satisfecho.
En ese instante, la puerta