56. ¿Me extrañaste?
El dolor de cabeza fue lo que hizo que Gabriel finalmente se despertara. El sol apenas se estaba asomando en el horizonte, pero como ya era costumbre no podía dormir más.
Podía sentir sus sienes latiendo con intensidad igual que cada mañana. El alcohol se había convertido en su más cercano amigo y aunque cada noche se decía que sería la última, él mismo sabía que estaba mintiendo.
Con parsimonia se levantó del catre en que estaba durmiendo y miró el lugar a su alrededor. La mansión hace tiempo