18. Nada ha sido real
Las palabras habían salido de sus labios antes de poder contenerse. Pues lo cierto era que Gabriel no tenía intenciones de que la fierecilla supiera la verdad, en especial porque él no pensaba reclamarla. No podía.
Ella no era… No era suficiente. Nada más pensar aquello, sintió como todo su cuerpo se tensaba y su bestia interna arañaba desde adentro como si quisiera hacerle saber que no estaba de acuerdo con él.
Sin embargo, no tuvo tiempo de pensar demasiado en aquello, porque la voz afectada