Caroline se hallaba sentada en la banca metálica del parque. Ava y Hope jugaban en la resbaladera, y ella no les perdía de vista un solo instante. De pronto su móvil sonó dentro del bolso, agachó su cabeza para buscarlo, y las niñas corrieron de la resbaladera a los columpios.
Cuando la abuela elevó su rostro, buscó a las niñas con la mirada, se puso de pie como un resorte al no encontrarlas, pero al verlas de nuevo, respiró profundo y respondió la llamada.
Raúl aprovechó que la madre de Van