Capítulo 21.
—Entonces si te dejaste crecer el cabello, se te ve bien, muy bonito gracias a tu color natural —me halaga Selena, la curiosa bruja que me abrazó cuando llegué al aquelarre.
Al ver mi evidente confusión, Selena que era la líder del aquelarre, pidió a sus compañeras y compañeros brujos que cuidaran de mis hijos, mientras que ella me llevó al interior de ese enorme pero viejo edificio, donde fuimos a su oficina para poder hablar con calma.
—Toma, tienes un aspecto terrible, ¿Acaso no has dormido?