—¿Tu padre te envió allí siendo tan niño?
—Sí —el confirmó asintiendo—. Mi padre había enviudado entonces, y no podía lidiar con su hijo. —Soltó un respiro, dejando ver lo afectado que se encontraba.
—Lo siento, no quiero que te sientas obligado a hablar de ello.
—Tranquila, Ángel. —Él tomó su mano y la besó con sutileza—. Eso pasó hace mucho tiempo.
—¿A qué edad murió tu madre? —Quiso saber, se estaba interesando mucho. Pero tras esa conversación se dio cuenta de que no sabía nada de la vida d