Todo había sido tan repentino, tan veloz, que poco tiempo dio de pensar con cabeza fría en lo que ambos decidieron emprender. Por un lado, Katherine nunca estuvo en la posición de la chica enamorada, que sería cortejada y pretendida por alguien más, bueno, a excepción de Christian, el hijo ladino y pretencioso de su padrino. En la niñez, él había sido un infame, siempre molestándola, metiéndola en cada lío y haciendo cualquier cosa para perturbarla en la escuela, que el hecho de que, de repente