¿Y ahora qué se supone que debería hacer?
No tenía nada en que ocuparse en la ciudad, y tampoco es que recorrerla le llevara dos horas. Sus pensamientos eran cíclicos y desgastantes. Todos confluían en ella, en Katherine. En esa ansiedad que le generaba estar lejos de ella aun cuando compartieran un hogar. Queriendo sentirse el dueño y conformarse.
Miró su celular y observó que restaban cincuenta y cinco minutos para reunirse con ella, justo cuando iba a soltarlo, este sonó. Sintió la bilis asc