Lograron llegar con tiempo de sobra a Barcelona, como vaticinó Daniel. Tras haber almorzado, se dirigieron a un estacionamiento privado para dejar la camioneta durante el fin de semana. Katherine había mencionado que, si tenía asegurado el carro por si se daba cualquier percance. Él la tranquilizó al decirle que todo estaba en orden.
El viaje en avión hacia la Isla de Margarita tardaría escasos quince minutos.
Pronto la brisa marítima les daba una calurosa bienvenida. Katherine fue consciente d