Katherine se revolvió entre la sedosidad de las sábanas que resaltaban la silueta de su cuerpo desnudo debajo de ellas, se estiró a la vez que palpaba el lado de la cama donde debía de estar Daniel.
Pero no estaba. Su rostro se contrajo en decepción y se sentó en la cama para observar mejor la habitación.
No se suponía que tras una noche como la de anoche, ella debió amanecer con él abrazándola como mínimo, aquello la enfadó. Se levantó de la cama y buscó el vestido con el que llegó la noche an