Al llegar la tarde cenaron sin mucha hambre. La mente de Daniel continuaba sumida en laberintos que parecían no conducirlo a algún lugar. Los problemas lo absorbían, a pesar de que había puesto la demanda, ahora quedaba de parte del Ministerio Público hacer formal todo, irían a un juicio y el asunto acabaría dependiendo de qué tan rápido avanzaran los temas burocráticos. A veces esperar a la actuación de otros conllevaba a la ansiedad. Poco pudieron conversar esa noche durante la comida. Al par