El sol brilló con intenso fulgor en un cielo despoblado de nubes, sus rayos caían sobre el rostro de Katherine, quien se estiró entre las sábanas de la cama y sintió el vacío a su lado. Palmeó para comprobarlo y así era. Sin embargo, esta vez no sintió que fuera abandono. Se levantó de la cama con algo de dolor en la parte baja de su vientre, y sonrió al recordar la noche agitada sumergidos en la vorágine de pasión. Caminó hasta el baño y abrió la llave del agua caliente del jacuzzi, agregó sal