Decidimos marcharnos temprano a nuestra habitación, Elizabeth y yo necesitábamos estar a solas, por tantas complicaciones con la familia no habíamos tenido oportunidad de dedicarnos tiempo como pareja, estar con ella me hacía sentir el hombre más afortunado sobre la tierra, ella y mis hijos representaban el amor más grande que hubiese podido sentir jamás. – Necesitaba tanto estar así contigo mi amor– Le dije mientras la besaba apasionadamente. – También tú me habías hecho mucha falta cariño, te