Elizabeth
La estábamos pasando genial, entre risas y bromas, besos y abrazos con cualquier pretexto, ahora si empezábamos a parecer dos novios de verdad, dos enamorados, aunque ninguna sola vez nos hubiésemos dicho esas dos palabras, que al oído parecen tan insignificantes, pero que tanto valor contenían. Las horas pasaban y los dos descubríamos qué estar juntos era lo mejor que había podido pasarnos. Estábamos tan heridos, las huellas del pasado nos marcaron considerablemente, a mí por parte