El cuarto que durante tanto tiempo ocupó Emma volvió a cumplir su función original: dos cunas habían reemplazado la pequeña cama de la niña. El entusiasmo de Daniel se había incrementado con la noticia de que dos "Deannas" venían en camino y, de vez en cuando, pasaba para mirar desde la puerta la habitación decorada con muñecos, osos y telas suaves y transparentes.
Se detenía a pensar, a mirar, a soñar e imaginar. Porque los hombres también sueñan, anhelan y se ilusionan. Recordaba el primer em