Para el otro abuelo, el más mundano, todo era nuevo. Él no podía tener la misma visión de Charles con respecto a los hijos y los nietos. Recién había aprendido a ser padre con Deanna, cuando ya no lo necesitaba para crecer. Y todavía estaba en el proceso. ¿Nietos? Eso sí estaba en otra dimensión.
La mitad de su vida la había pasado sumergido en el resentimiento, en el odio y en el autocastigo. Reflejando el rechazo de su madre en las mujeres que lo rodeaban: su esposa y sus hijas. Cargando con