La noche de la ópera ya no era como es los viejos tiempos en los que resultaba una ocasión para la ostentación y la reunión de los miembros respetados de la sociedad. Cualquiera que pudiese pagar el costo de la entrada podía acceder al mundo mágico que ofrecía el teatro; pero solo por esta vez todos los espectadores serían ostentosos miembros respetados de la sociedad. Solo por esta vez.
De eso se había encargado Leonard; de que el debut en la ciudad natal de Deanna se hiciera a la antigua. Hab