Daniel también estaba preparándose, pero de una manera muy diferente. Para él esa noche sería dura y difícil; dura porque debería soportar verla con Leonard y difícil porque debería aguantarse las ganas de abrazarla. No sabía cuánto toleraría y estaba tratando de mentalizarse para refrenar sus impulsos. Desde que la había conocido todo había sido una vorágine de locura para él, le había puesto de cabeza la vida enamorándolo como a un niño.
El hombre frío, escondido en su tristeza, imponente