Y si, se había quedado a pasar la noche. Sin sus cosas, una vieja camisa de Daniel se convirtió en un camisón improvisado; impregnado con su aroma, con su perfume. Se paró en la puerta del baño estirando los brazos para mostrarle lo enorme que le quedaba. Se veía tan sexy. Se sentía tan sexy con ella puesta.
- ¿Cómo haces para verte siempre tan hermosa, aun con esa cosa vieja? –
Le preguntó abrazándola. El aroma de su cabello siempre le producía cosas.
- Tú me ves así – Le respondió devolviendo