Harry había pasado la tarde con esa mujer que le alivianaba la tristeza, para luego sentir culpa. Llegó a su casa y Laura lo esperaba con la pequeña Emma; parecía la Laura de toda la vida, pero no lo era, nunca más lo sería. Pero al verla sonriendo se olvidó por un momento lo que había sucedido la noche anterior.
-Esta noche salgamos a cenar – Le dijo.
No quería enmendar las cosas, no quería hacer más de lo necesario, solo quería quitarse la culpa de su tarde pecaminosa. Y Laura, muy contenta,