Estaba convertida en un volcán, podía sentir la lava recorrerle el cuerpo, incandescente dejando burbujas a su paso. Todo lo que Leonard le había dicho lo había procesado en ira, en furia, en ganas de gritar. Pero tenía la garganta cerrada; se habían cansado de burlarse de ella, de usarla, de mentirle, de tomarla por tonta.
¿Cómo no se había dado cuenta? ¿Cómo no vio las sonrisas artificiales, las palabras intencionadas, las miradas de soslayo? Le mintió en la cara desde el día que la conoció ¿