Y si había alguien en esa familia que podía dar cátedra de paciencia infinita y de confianza, ese era Charles J. Crusher. El viejo patriarca, se había retirado hacía bastante para pasarle las obligaciones del negocio a su hijo mayor y ahora miraba expectante como la vida trascurría para todos. Sabía que tarde o temprano, Daniel terminaría ocupando su lugar como cabeza de la familia.
Aunque Charles era el pilar fundador, Camila era la base donde ese pilar se sostenía y se erguía. Veía el reflejo