Cuando Leonard terminó de leer de la carpeta que su asistente le había entregado por la tarde, se estiró sobre el sillón, cerró los ojos y suspiró. La mujer en cuestión no tenía mucho para contar, pero si una relación directa con Crusher.
Daniel ya estaba de vuelta en casa. El susto había pasado.
- Me tomaré un descanso de los ensayos, me quedaré contigo… -
- No, claro que no, estoy bien -
- ¿Y cómo sé que no volverás de nuevo a trabajar como un desquiciado? -
- ¿No confías en mí? - Le dijo fing